En un puesto de trabajo de oficina, el procesador dejó de ser el cuello de botella hace más de una década. Y sin embargo sigue siendo lo primero que mira todo el mundo al comprar.
Este es el orden en el que el dinero se nota de verdad.
1. El disco. Siempre el disco
Si el equipo todavía tiene un disco mecánico, cambiarlo por un SSD es la mejora más grande que se puede hacer, con diferencia. No es que vaya «un poco más rápido»: es que el ordenador deja de tener esos momentos de bloqueo en los que no puedes hacer nada.
Un SSD NVMe decente vale poco y multiplica por diez el tiempo de arranque, de apertura de programas y de guardado.
2. La memoria RAM
Es la segunda y por un motivo concreto: cuando la RAM se acaba, el sistema empieza a usar el disco como memoria y todo se ralentiza de forma brutal.
| RAM | Para qué llega |
| 8 GB | Ofimática básica y navegador con pocas pestañas |
| 16 GB | El punto razonable para trabajar de verdad hoy |
| 32 GB | Diseño, vídeo, máquinas virtuales, datos grandes |
El navegador es hoy el mayor consumidor de memoria de cualquier oficina. Veinte pestañas abiertas comen más que la suite ofimática entera.
3. El monitor
Es donde miras ocho horas al día y lo último en lo que casi nadie gasta.
- El tamaño y la resolución importan más que la marca. Un 27 pulgadas a 1440p es el punto dulce actual para trabajo de oficina.
- La altura, más que nada. Un monitor a la altura equivocada da dolor de cuello aunque sea excelente. Si no tiene ajuste, un brazo o unos libros lo arreglan.
- Dos pantallas si comparas documentos a menudo. La ganancia es real y medible.
Un monitor bueno se usa diez años y lo miras cuarenta horas por semana. Un procesador mejor lo notas dos veces al día. El reparto de presupuesto habitual está exactamente al revés.
4. Teclado y ratón
Son los dos objetos que tocas todo el día. Un teclado cómodo no te hace más productivo por arte de magia, pero uno incómodo sí te cansa.
Lo importante no es que sea mecánico ni que tenga luces: es que encaje con tu forma de escribir y que la muñeca quede recta. Y si pasas muchas horas, un ratón vertical o un trackball resuelven molestias antes de que se conviertan en lesión.
5. Lo que casi nunca merece la pena
- Un procesador de gama alta para ofimática. No lo vas a usar.
- Una tarjeta gráfica dedicada, salvo diseño, vídeo o cálculo. La integrada sobra.
- Frecuencias altísimas de RAM. La diferencia real es imperceptible en trabajo de oficina.
- Portátiles ultrafinos como equipo principal. Se calientan, van más lentos bajo carga y no se pueden ampliar.
La configuración por presupuesto
| Situación | Prioridad |
| Equipo de 6-8 años lento | SSD + RAM. No compres nada más |
| Presupuesto ajustado, equipo nuevo | Procesador de gama media, 16 GB, SSD, buen monitor |
| Trabajas fuera a menudo | Portátil decente + monitor, teclado y ratón en la mesa |
| Varios puestos en una empresa | Equipos iguales: mantenerlos cuesta la mitad |
Esa última fila se pasa por alto siempre y es la que más ahorra en una empresa pequeña: cinco ordenadores idénticos se administran, se reparan y se reemplazan mucho más barato que cinco distintos comprados en cinco momentos.