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Portada del artículo Guía del esmorzador: cómo elegir un buen borreguet

Jesús Solaz, sobre el almuerzo de Alzira

30 de abril de 2026 Bitácora 2 min de lectura

Guía del esmorzador: cómo elegir un buen borreguet

Un buen almuerzo no depende de la carta: depende del pan, de la temperatura y de si el sitio tiene o no tiene prisa. Estas son las señales que se ven antes de sentarse.

El almuerzo tiene reglas, y quien las conoce come mejor. No hace falta ser de aquí: hace falta saber en qué fijarse.

Antes de entrar: tres señales

  1. Cuántos coches y furgonetas hay fuera a las diez. Es el indicador más fiable que existe y no admite manipulación.
  2. Si hay pizarra en lugar de carta plastificada. Una pizarra que cambia significa que el relleno depende de lo que haya, no de un congelador.
  3. Si huele a pan y a plancha desde la puerta. Si huele a frito antiguo, sigue andando.

La prueba del pan

El borreguet es la mitad del almuerzo, así que empieza por ahí.

  • El sonido. Un borreguet artesano cruje al apretar la corteza. El industrial cede en silencio y vuelve a su forma como una esponja.
  • El peso. La miga densa pesa. Si el pan parece hueco al cogerlo, lo es.
  • La resistencia. A los cinco minutos con relleno caliente y aceite, un buen pan sigue entero. Uno malo empieza a empaparse por la base.
  • El corte. Debe abrirse sin desmigarse por completo. Una miga que se deshace al abrirlo no aguantará el bocadillo.
La regla resumida: si el pan se puede comer solo y está bueno, el bocadillo va a estar bueno. Si el pan solo es aburrido, ningún relleno lo va a salvar.

El orden importa

TiempoQué llegaPara qué
1 · El gastoCacaus del collaret, aceitunas, encurtidosAbrir boca mientras se hace lo demás
2 · El entrepàEl borreguet, calienteEl plato principal, sin discusión
3 · El cremaetCafé, licor, azúcar, canela y limónCerrar y ayudar a digerir

Saltarse el primer tiempo es de novato y saltarse el tercero es de gente con prisa. Ninguna de las dos cosas está prohibida, pero se nota.

Sobre el relleno

Los clásicos aguantan por algo: sepia con ajos tiernos, blanco y negro, longaniza con habas, tortilla con cebolla y bien cuajada, brascada. La regla es la misma que en el arroz: desconfía de la carta interminable. Un sitio con cuarenta bocadillos no borda ninguno.

Y una advertencia de temperatura: el entrepà se sirve caliente y se come recién hecho. Un bocadillo que lleva diez minutos en la barra ha perdido lo que lo hacía bueno.

El cremaet, que no es un carajillo

Se prepara quemando el licor con el azúcar, la canela y la piel de limón, y añadiendo el café después. Ese quemado no es teatro: cambia el sabor, elimina parte del alcohol y liga las capas.

Un cremaet servido sin quemar es un carajillo con canela, y no es lo mismo. Es una de esas cosas pequeñas que separan al bar que cumple del bar que sabe.

Durante el certamen

Si sales de ruta durante el Entrepà i Borreguet, dos consejos prácticos: no encadenes más de dos en la misma mañana —el paladar se satura y dejas de distinguir— y apunta lo que has probado en el momento. Al tercero ya no te acuerdas del primero, y luego hay que votar.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si el pan es artesano?

Por el sonido y por el peso. Un borreguet bien hecho cruje al apretarlo y pesa más de lo que aparenta. El pan industrial se hunde en silencio y recupera la forma.

¿Qué es el gasto y se paga aparte?

Son los cacahuetes, aceitunas y encurtidos que llegan a la mesa mientras preparan el bocadillo. Están incluidos en el precio del almuerzo. Un sitio que los cobra aparte no está haciendo un almuerzo, está haciendo otra cosa.

¿Se puede almorzar sin cremaet?

Se puede, pero se queda a medias. Si no bebes alcohol, un café solo con la piel de limón cumple la función de cerrar.

Jesús Solaz

Jesús Solaz

Empresario tecnológico y creador de software